viernes, 28 de diciembre de 2007

vuelo 68

En la misma coordenada espacio-temporal avanza “Vuelo 68”: - Aló comandante de vuelo- sí, diga,- me reporto aquí para informarle que hay dificultades en la carta de navegación,- ya lo sabemos ambos, siga las coordenadas, revise, programe y ejecute, - Aló torre de control, - como se lo dije, no hay otros paradigmas posibles, siga la hoja de ruta- - comandante es que. – no hay esques, actúe como se lo he dicho, cambio y fuera.

Ha dicho fuera y yo en medio de este torbellino, cuando pueda evitar la tormenta prosiguiendo sin tantas restricciones y cortapisas. No importa, Vuelo 68 tiene que seguir adelante y llegar a buen puerto, el reto es grande, así tenga que salvar grandes talanqueras y obstáculos; está concebido como una respuesta para solucionar problemas de las generaciones mayores; todo lo que implica grandes beneficios implica enormes esfuerzos e imprevisibles desalientos como los que me llegan ante la posición vertical del comandante de vuelo. Cierto es que se trata de hacer algo bien diseñado y ejecutado y que es difícil entender sus celos frente al perfil de la empresa; es mucho el tiempo que el comandante ha invertido en orientar este vuelo y mucho el mío también para acomodarme a los requisitos de esta cara de vuelo, pero sigo pensando que se han dado posiciones a veces un poco inconsecuentes como tener que demostrar lo que es ostensible y lo que es objeto del análisis; - Aló comandante I.C,- sí diga, - es que creo que podemos obviar…- no. Se requiere de darle al asunto todo el rigor necesario,- sí comandante. No hay opción, a veces somos un poco cuadriculados los seres humanos.

Es un fragmento muy interesante

Ana Elina (fragmento)

Justamente en esta cafetería en la esquina de esta calle Tostado, al frente de este hotel, gustábamos saborear capuchinos; sí, hubiera querido entrar después del número 10, entrada a un garaje, donde una vez me llevó a intentar algo, pero justamente en ese momento uno de los residentes, un señor alto de bigote blanco, como de unos sesenta años, entró rápido y preguntó qué queríamos, quizás inquieto por tres bicicletas que se encontraban allí.