viernes, 28 de diciembre de 2007
Ana Elina (fragmento)
Justamente en esta cafetería en la esquina de esta calle Tostado, al frente de este hotel, gustábamos saborear capuchinos; sí, hubiera querido entrar después del número 10, entrada a un garaje, donde una vez me llevó a intentar algo, pero justamente en ese momento uno de los residentes, un señor alto de bigote blanco, como de unos sesenta años, entró rápido y preguntó qué queríamos, quizás inquieto por tres bicicletas que se encontraban allí.
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