sábado, 19 de enero de 2008
Benilse
Se veía llegar el final de esta mujer atromentada desde hacía mucho tiempo por un desgarrador sufirmiento a cuasa de su salud y por los tortuosos pensamientos de angustaia y desolación, Final vetiginoso en medio de las aguas infestadas d epirañas con las cuales soñó un par de noches antes del viaje.
El poder de la palabra
No hay viento sin un flujo que vehicule las corrientes; no hay verbo sin un pensamiento preclaro que lo lance por senderos infinitos del mundo entero.
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